Los misioneros cristianos son expulsados como delincuentes sin voz ni voto ni menos trámite legal ni respeto a derecho humano alguno.
Según se divulgó a la prensa internacional un misionero, del que no se facilitó su identidad ni el tipo de comunidad cristiana pertenecía, fue detenido ayer en la provincia central de Al Hauz, quien según un comunicado divulgado por el Ministerio del Interior , el misionero pretendía difundir el credo evangélico y captar nuevos fieles entre un grupo de 14 marroquíes, compuesto principalmente de mujeres y niños. La intervención de los servicios de seguridad con la policía política se produjo después de haberse efectuado un seguimiento al haberse producido la filtración de informaciones relativas a la celebración de una reunión "secreta" cuyo objeto era el de "quebrantar la fe de los musulmanes y atentar contra los valores religiosos del Reino".Se dió cuenta que las diligencias preliminares incluyeron además del registro efectuado por los agentes la incautación de "importante documentación proselitista", incluidos folletos y vídeos, lo que no se explicó es si se hizo dentro de algún procedimiento regular ya sea administrativo o judicial ni menos si se respetaron los demás derechos al misionero y a los creyentes detenidos,tanto mujeres como niños, de cuya suerte no se sabe ni menos los castigos a los que se les enfrentará. Como se sabe Marruecos permite el desarrollo de cultos diferentes a la religión oficial, el islam, pero no el proselitismo, y la celeridad con la que se procedió a la expulsión del estadounidense se debe a que la ley marroquí no prevé que haya juicios en los casos relacionados con esa práctica.Como antecedente se puede indicar que en marzo del año pasado, fueron expulsadas cuatro evangélicas españolas y una alemana,quienes fueron detenidas en Casablanca y acusadas también de hacer proselitismo, igual suerte corrieron dos misioneros suizos, un guatemalteco y dos sudafricanos por realizar "reuniones no notificadas" que fueron detenidos el 4 de Diciembre del año pasado en una redada que se efectuó en una casa ubicada en Saidia una población marítima a 70 kilómetros de Oudja, el suizo y los guatemaltecos del grupo misionero fueron expulsado por la frontera con Melilla uno de los enclaves españoles en la costa marrroquí,los provenientes de Sudafrica que tenían boletos de avión fueron llevados a Casablanca para su deportación, lo que configura serios prejuicios religiosos que atentan contra la libertad universal que todo ciudadano tiene de practicar la religión que desee así como su ejercicio público como un principio universal el mismo que no es respetado por ese reino de África en donde la mayoría de la población es musulmana.
El derecho a la libertad religiosa, recogido en el artículo 18 de la Declaración universal de derechos humanos,es una de las piedras angulares del edificio de los derechos humanos,porque afecta a una de las dimensiones más profundas de la vida de la persona y a su búsqueda de la verdad. Violar el derecho a la libertad de religión significa violar la dignidad de la persona humana.
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