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Bellavista Nanay: Unica alternativa de futuro. |
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escrito por Luis Tafur Rengifo
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martes, 11 de julio de 2006 |
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El Nanay, en sus peores épocas de creciente, inundaba gran parte de dichos terrenos haciendo imposible toda supervivencia humana. Entonces, la ciudad orientó su crecimiento hacia el sur, como ahora.
Moisés Panduro, estudioso de la realidad amazónica, cuando presentó a pedido del Consejo de Redacción de KANATARI un trabajo de investigación referido al Distrito de Punchana para el Número 900, al referirse a los ecosistemas del distrito, en los que están ubicados cuantos pertenecen a la cuenca del Nanay, su desembocadura y lugares aledaños, afirma que son los mismos que caracterizan a la Amazonía baja del Perú, es decir, la presencia de tahuampas (bosques inundables en épocas de creciente), bosques aluviales o terrazas fluviales, bosques de colina baja con alturas por debajo de los 50 metros, algunas de ellas ya desaparecidas por la acción depredadora del hombre como es el caso de las Lomas de Bellavista, los aguajales y los ungurahuales (en proceso de extinción desde hace algún tiempo). Otros estudiosos sostienen que la ciudad de Iquitos no orientó su crecimiento por ese sector por las características ecológicas que presentaba la desembocadura del rio: A ambos lados de la carretera que comenzó a construirse en terreno alto a partir de los años 40 y 50 del siglo pasado, todo era inundable. El Nanay, en sus peores épocas de creciente, inundaba gran parte de dichos terrenos haciendo imposible toda supervivencia humana. Entonces, la ciudad orientó su crecimiento hacia el sur, como ahora. La historia siempre presente La historia del caserío de Nanay está profundamente ligada al surgimiento y posterior desarrollo del pueblo de Punchana. En 1902, cuando ejercía la alcaldía del Concejo Provincial del Bajo Amazonas don Miguel A. Rojas en su condición de Teniente Alcalde (Julio C. Arana era el Alcalde), se comenzó a construir una trochita que partía de lo que hoy es la unión de la calle Condamine con la calle Requena (Ex Camal Municipal), en dirección hacia Punchana, que corría paralela al Amazonas. En la desembocadura del Nanay sólo existían miserables chocitas de indígenas desde tiempos muy remotos. El Padre Manuel Uriarte en su “Diario de un Misionero de Maynas” (Monumenta, 1986) ya detalla cómo vivían los habitantes indígenas de la boca del Nanay entre los años 1750 y 1767. Con el devenir del tiempo la trochita se fue haciendo una trocha más amplia. Los siguientes alcaldes se empeñaron en continuar dando importancia a la apertura de la carretera a Bellavista, para lo cual tuvieron que lidiar con los aguajales existentes en la zona, los cauces naturales de las quebradas que corrían hacia el Amazonas e, incluso, las rabietas de los propietarios de curtiembres y madereros que poco a poco se iban posesionando de los terrenos ubicados en las orillas del caudaloso río. Era muy difícil en esos años llegar por vía terrestre a Punchana y al Nanay debido a lo intransitable de la carretera, por lo que los iquiteños recurrían a los viejos barcos “Adolfo”, “Estefita”, “Sinchi Roca”, “Arias”, el vapor “Alberto”, entre otros, que salían algunos del Muelle de la Booth Line (Muelle Fiscal a partir de 1930) o del Muelle de Guerra ubicado frente a lo que ahora es la Comandancia General del Ejército. Era toda una aventura, era un viaje de placer y diversión, sobre todo para la Fiesta de la Purísima cada 8 de diciembre. La “Astoria Importing and Manufacturing Cia.” Un hecho que pasasa desapercibido en el recuento histórico de esos años es la instalación de la empresa de capitales americanos dedicada a la exportación maderera “The Astoria Importing and Manufacturing Company” que a partir de los años 20 sentó sus reales en la ciudad, más específicamente en la desembocadura del Nanay donde había instalado sus maquinarias y construido los edificios del aserradero. La Astoria se convertiría, como, en efecto, se convirtió, en la empresa monopólica en la explotación de la madera para la exportación, para embarcar en sus buques la madera a ser exportada imposibilitando de esta manera la libre comercialización de la misma. Cuando cayó el gobierno de Leguía, el prefecto Jesús Ugarte inició bajo presión de los grandes madereros locales (Cecilio Hernández e Hijos, la Compañía Peruana Moch, Otoniel Vela, etc.) diversas gestiones para romper el monopolio de la Astoria y, de paso, el abuso de los barcos de la Compañía Booth. El Congreso Constituyente de los años 31-32 aprobó la creación de la Compañía Peruana de Navegación con el propósito de enviar barcos desde Lima al Oriente llevando y trayendo productos hacia y desde Iquitos. Cumpliendo esa misión el buque “Perené” llegó a Iquitos a fines del año 1932. La antigua carretera “Progreso” Una carretera llamada “Progreso” corría paralela y cercana a la orilla del Amazonas hacia el caserío de Santa María de Nanay. Tiempo después ésta desapareció por la fuerza destructora del Amazonas que iba literalmente desbarrancando grandes lenguas de tierra desapareciendo, incluso, algunas edificaciones del centro de Iquitos como el Mercado de Fierro, las instalaciones de la Aduana, etc. Las autoridades entonces, comenzaron a preocuparse seriamente en el asunto porque al desaparecer la vieja carretera “Progreso” que llevaba hasta Nanay, sólo les quedaba viajar por barco hasta Bellavista. La Junta Vial, primero, luego los contingentes de la Junta Pro Desocupados bajo la conducción de los sucesivos Prefectos que entonces tenían un poder real de gestión en sus respectivos departamentos, comenzaron a construir sobre los terrenos más altos una nueva vía que llegase hasta el corazón de Bellavista-Nanay. Para ello no dudaron en solicitar a los propietarios de los fundos ubicados por dicho sector a que cedieran o vendieran parte de sus terrenos por donde debía pasar el trazo de la carretera. Hubo fricciones muy comentadas en la prensa de aquel entonces. Algunos de los propietarios se resistían a hacerlo y otros solicitaban equidad de trato en sendos memoriales dirigidos al Concejo Provincial. El alcalde y los concejales, como dependían realmente del Prefecto porque éste los escogía y tramitaba su designación ante el gobierno, no daban marcha atrás y seguían con la obra. La nueva Carretera a Bellavista La carretera a Nanay comenzó a pavimentarse durante el Gobierno de Manuel A. Odría e inaugurada durante este periodo. Su puesta en servicio posibilitó el despegue de la zona, la gente comenzó a orientar sus asentamientos hacia la desembocadura del Nanay y los habitantes de la cuenca que venían de Indiana, Barrio Florido, Santa Maria, el Pintuyacu, el Momón, etc. ya no tenían que “bajar” por el Amazonas hasta los puertos de Iquitos para comercializar sus productos porque ya existía el atracadero de Bellavista y de allí hasta Punchana e Iquitos el traslado de productos era relativamente más cómodo. A ambos lados de la pista comenzaron a surgir núcleos humanos que con el tiempo fueron convirtiéndose en abigarrados asentamientos poblacionales los que, empujados por las aguas durante buena parte del año, se vieron forzados a ocupar las pocas partes altas de esa lengua de tierra que terminaba cerca de la desembocadura del río. De igual manera, familias adineradas construían hermosas fincas que le daban a la carretera el aspecto de una gran alameda por la cantidad de frondosos árboles frutales sembrados en sus contornos. Pero Iquitos no crecía hacia ese sector, no podía hacerlo. La población se orientó más bien hacia el sur-oeste de la ciudad hacia terrenos no deleznables, altos y que podían dar seguridad de permanencia absoluta. Entonces el caserío de Nanay, más tarde llamado eufemísticamente “balneario” quedóse donde estaba. No daba para más, no podía avanzar. Al construirse el aeropuerto internacional en la zona sur y asfaltarse la carretera a San Juan, el destino de Iquitos era crecer al sur. ¿Un puente que mire al norte? En la década de los años 70 y 80 varios estudiosos de la realidad amazónica, ante la evidencia de un crecimiento caótico y desordenado que se iba presentando en la zona sur de la ciudad que nos llevaba a ocupar las áreas pertenecientes a la cuenca del río Itaya hacia Nauta, comenzaron a estudiar la posibilidad de conectar la cuenca del Nanay con las del río Napo, a fin de evitar la pérdida de tiempo (varios días de navegación) por el río Amazonas para llegar a los pueblos ubicados en dicha cuenca. Es más, las tierras situadas frente a Iquitos presentan mejores características no sólo para desarrollar agricultura sino para efectos de supervivencia humana. La alternativa más viable, según los estudios efectuados por proyectistas e ingenieros, era la construcción de un puente que conectara el balneario de Nanay con la ribera del frente a fin de que sea una proyección de la pista que viene de Iquitos hacia la zona de Indiana que ya conecta, a través de una angosta carretera ya pavimentada, con el poblado de Mazán el que, a su vez, está ubicado a orillas del río Napo, además de la construcción de un nuevo Muelle de Enapu, que superara las insalvables deficiencias del actual. Si alguna autoridad que tenga visión de futuro, con el decidido respaldo de la sociedad civil, tomara la decisión de reiniciar los estudios de este proyecto y, en forma sostenida, la ciudad de Iquitos en diez o quince años a partir del momento en que se inauguraría dicho puente, presentaría otro rostro, el crecimiento urbano y el desarrollo se daría tanto por el Norte y por el Sur de la ciudad descongestionando los ahora hacinados asentamientos poblacionales. http://www.ceta.org.pe/kanatari/
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Modificado el ( martes, 11 de julio de 2006 )
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